martes, 19 de enero de 2010

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Lenguaje sexista.

Lenguaje sexista.
En la escuela, desde pequeña he escuchado hablar de los géneros gramaticales, nos enseñan a diferenciar entre lo femenino y lo masculino, entre la mujer y el hombre. A medida que vas creciendo te das cuenta que en lo cotidiano del lenguaje, prevalece una visión androcéntrica, y nosotras aparecemos como las féminas que sirven de adorno o acompañamiento de ese ser “representante del ser humano”.
Vivimos en una sociedad patriarcal, y en ella, se refleja el papel secundario al que se ha visto relegada la mujer, quien aparece bajo la subordinación de esta población masculina. No cabe duda, que esta situación debe cambiar, la mujer ha comenzado a alzar la voz frente a un lenguaje que hace diferencias de sexo, me refiero al lenguaje sexista que atenta contra los derechos inalienables que tiene toda mujer.
Esta Sociedad marcada por un lenguaje que en gran medida favorece a los hombres, debe transformarse en una Sociedad más equitativa, con igualdad de condiciones, en la que no exista distinción de géneros que privilegie a uno por sobre el otro.
El lenguaje es la herramienta de transmisión cultural de un pueblo. Es por medio de cual traspasamos lo que pensamos, la manera en que representamos el mudo que nos rodea y la forma de comunicación verbal entre los seres humanos.
En relación a lo anterior, a través del lenguaje se hace evidente la diferencia que se suscita entre ambos sexos, quedando en desmedro la posición del género femenino ante la presencia del masculino en diversos ámbitos de la vida diaria.
Al comenzar este artículo de opinión, me referí a la enseñanza de géneros gramaticales, que son contenidos de estudio entregados en los primeros años de escolaridad. Pienso que la escuela como agente socializador, ocupa un papel preponderante en la socialización de géneros; en este ambiente, el papel que desempeñe el o la docente, y la utilización que haga del lenguaje, será fundamental para realizar los cambios que vayan en beneficio esta situación en la que, por el momento, se encuentra subordinada la mujer.
El cuestionamiento sobre la desigualdad que existe entre la mujer y el hombre, no significa que se genere una guerra entre sexos que no tenga fin, sino muy por el contrario, se trata de aunar fuerzas para construir un lenguaje que no haga diferencias de géneros y respete al ser en su calidad de ser humano.

Carla Warnken C.